“Le vendiste tu alma al diablo cuando escogiste tu primer par de Jimmy Choo’s. ¡Yo lo vi!” Emily , The Devil Wears Prada

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Con la invención del cinematógrafo, presentado el 28 de diciembre de 1895 en el Grand Café de París, los hermanos Lumière le brindaron a la moda el mejor canal de comunicación masiva. Desde sus orígenes, el cine documenta y distrae, brindándonos experiencias únicas en las que los protagonistas de las historias proyectadas a 24 cuadros por segundo nos han enamorado, aterrorizado y por supuesto provocado obsesiones infinitas.

 

Basta un plano acertado y evocador para que una prenda se convierta en icónica, le sucedió al vestido de Givenchy utilizado por Audrey Hepburn en la secuencia de apertura de “Breakfast at Tiffany´s”. Cine y moda se pueden combinar de infinidad de maneras como hemos podido comprobar a lo largo de la historia. Ya sea que el vestuario de una película evoque un periodo histórico, en el que la moda o la indumentaria juega un papel determinante, o que la película tenga como eje rector la historia de algún gran maestro de la couture, como hemos visto recientemente en los biopics de Chanel, Saint Laurent y próximamente el de Cristobal Balenciaga.

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Muchas de las tendencias de moda de la primera mitad del siglo XX nacieron en las películas, la falda tubular implementada por Christian Dior en la década de los cuarenta debe su fama a que actrices como Bette Davis o Elizabeth Taylor la utilizaron para contonearse de manera sensual en películas como “La gata sobre el tejado de Zinc”.

 

 

No se sabe a ciencia cierta si eran las actrices las que lograban encumbrar un estilo hasta las masas o si eran las prendas que utilizaban en las películas las que las convertían en iconos del estilo. El trabajo de los geniales Gilbert Adrian, el diseñador de vestuario de la MGM a quien debemos el vestuario de “El Mago de Oz” incluidas las famosas zapatillas de rubí utilizadas por Dorothy o la invención del traje con hombreras para equilibrar el cuerpo de la actriz Joan Crawford, su trabajo puede ser visto en más de 250 películas incluyendo The Women, película de 1939 para la cual creo los más espectaculares vestidos de gala.

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Aunque su nombre no resulta familiar para muchos, a Edith Head le debemos muchos de los conceptos de moda más admirados en la historia, ganadora de ocho premios de la Academia en la categoría de mejor diseño de vestuario, Head trabajo para los estudios Paramount pero constantemente era “prestada” a otros estudios debido a que las actrices pedían que ella fuera la encargada de su vestuario. Entre las actrices que Head vistió se encuentra verdaderos iconos de moda como Grace Kelly, Audrey Hepburn y Elizabeth Taylor con quienes se dice trabajaba de manera muy profunda para lograr crear un vestuario que realmente poryectara al personaje. Edith Head fue la vestuarista favorita de Alfred Hitchcock.

 

 

Durante la década de los noventa se vivió una gran recesión en cuanto al estilo de las celebridades, quienes cedieron en glamour impulsando a las sumpermodelos, Cindy, Claudia, Linda, Naomi y Christy a convertirse en referencia del estilo de la época y por supuesto a incursionar en la pantalla grande, algunas con resultados espantosos ¿Alguien recuerda la terrible actuación de Cindy Crawford en Fair Game?

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Cada temporada de premios el binomio moda-cine alcanza nuevas cotas de popularidad. Las celebridades desfilan por alfombras rojas ataviadas en vestidos espectaculares para celebrar a la industria del cine y el cotilleo en redes sociales y revistas es incesante y por supuesto las películas nominadas al mejor vestuario, premio institucionalizado en 1948,reciben una cobertura más extensa en los círculos de moda.

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De Scarlett O’Hara transformando unas cortinas en un espectacular vestido para rescatar Tara de manos de los especuladores a Audrey Hepburn viviendo una epifanía frente a la vitrina de Tiffany´s, el vestido blanco que llevo a Marilyn a nuevas alturas de sensualidad, en historia más reciente el guardarropa de la súper popular Cher Horowitz en Clueless o la transformación de Andy Sachs en “The Devil Wears Prada, la moda siempre ha sido el catalizador de grandes historias cinematográficas, llevando su mensaje de glamour a lugares remotos de manera incluyente, solo necesitas pagar un ticket para poder soñar con historias espectaculares. El cine es sin duda el gran masificador de modas y el catalizador para miles que hemos sentido el llamado de la moda a través de la gran pantalla.

 

Nota publicada en Horma Magazine

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