Estamos hechos de polvo de estrellas

En “De Profundis” el dramaturgo británico Oscar Wilde nos enfrentó a uno de los tormentos más angustiosos para el ser humano: la traición del ser amado. La extensa carta escrita por Wilde para Lord Alfred Douglas desde prisión nos narra el gran desasosiego que vivió el esteta escritor al ser condenado por sodomita en la Inglaterra del siglo XIX, por su parte el escritor mexicano Luis Zapata en el clásico de la literatura homo erótica mexicana “El Vampiro de la colonia Roma” publicado en 1979 narra la vida del “chichifo” Adonis García y nombra el capitulo 3 bajo el titulo “ Cinta tercera: y que te den de repente la cogida de tu vida”, mostrándonos que en cuestión literaria la vida gay tiene dos matices: el sufrimiento o el goce desenfrenado.

 

Marlon Brando en “Un tranvía llamado deseo”

Zapata nos narra un matiz divertido, mundano y coloquial de la comunidad gay en la capital mexicana a finales de los setenta y cimienta el argot y la terminología populachera, que será reivindicada y convertida en cool por la joven generación gay mexicana contemporánea. La literatura y el cine han creado iconos indestructibles y fundamentales para entender las obsesiones estéticas del colectivo LGBTTTIQ. Al principio desde trincheras oscuras y veladas, el esposo suicida de Blanche DuBois en la obra de Tennessee Williams “Un Tranvía llamado Deseo” fue descrito como un hombre “débil” para evitar la censura de describirlo como homosexual en la película de 1951 protagonizada por un joven Marlon Brando – su personaje de Stanley Kowalski se convertiría en el referente perfecto del “chacal” moderno: iletrado, salvajemente sexual, extremadamente viril y con una psiquis de dios griego – y la fabulosa Vivien Leigh.

El productor de éxitos televisivos como “Glee”, “American Horror Story” o “Feud: Bette and Joan” Ryan Murphy ha sabido capitalizar mejor que nadie el universo queer creado en los confines cinematográficos  en el nuevo milenio. La visión estética de sus shows y el matiz que tiñe todo su imaginario creativo recupera para nuevas generaciones música, personajes, referencias y sobretodo ese toque gay en el que se mezcla una obsesión por la cultura pop, la sofisticación, irreverencia y los diálogos mordaces tan apreciado por los consumidores de contenidos televisivos en nuestra era. Pero este camino ha sido cimentado por personajes como RuPaul, Ellen Degeneres o el rey de los culebrones seriados Aaron Spelling.

RuPaul Drag Race Temporada 9

Mientras socialmente se sigue debatiendo si es aceptable o no el matrimonio entre personas del mismo sexo o la adopción por parte de estas parejas millones de personas y hogares hetéronormados sintonizan cada semana las vicisitudes de un grupo de “drag queens” para convertirse en “la siguiente super estrella drag de Norteamérica” en el reality RuPaul’s Drag Race – que acaba de finalizar su novena temporada en el canal VH1 convirtiendo su capitulo final en el show más visto de la historia del canal, sintonizado por aproximadamente 859, 000 personas-. La exposición y aceptación que ha logrado RuPaul para la comunidad drag es algo histórico, permitiendo que un número mayor de hombres disfruten públicamente del acto de transformarse en la “mujer de sus sueños”, mujer, que normalmente se nutre de una gran dosis de sofisticación, una actitud ladina, diálogos mordaces y sobretodo de un gran mensaje de aceptación.

James Dean

Mientras que el común denominador para muchos personajes elegidos para conformar el Olimpo de la iconografía gay parece ser el sufrimiento. Desde San Sebastian, quien en sus representaciones pictográficas aparecía semidesnudo con un cuerpo ad hoc con los cánones que hacen fantasear a la comunidad, hasta James Dean y Greta Garbo con su eterno allure de inadaptados condenados por su belleza. Pero si  la mitología religiosa y el séptimo arte ayudaron a construir leyendas dentro del imaginario gay, el mundo de la moda se convirtió en el santo grial para todos aquellos que aspiraban a convertirse en personajes influyentes dentro de la sociedad viviendo libremente su sexualidad.

“A Single Man” Pelicula de 2009 dirigida por Tom Ford

En la industria cinematográfica los jefes de los grandes estudios de  Hollywood hacían lo imposible para mantener la homosexualidad de algunas de sus estrellas “en el closet”. Mientras el mundo de la moda se convirtió en el Edén para todos aquellos homosexuales que decidieron canalizar sus visiones estéticas en esta industria y convertirse en personajes venerados por las masas y  bien vistos socialmente. Karl Lagerfeld o Yves Saint Laurent, Tom Ford o Valentino, Freja Beha Erichsen o Catherine McNeil, Michael Kors o Alexander Wang, Marc Jacobs o Derek Blasberg, Cara Delevingne o Miley Cyrus se han convertido en detonadores de aceptación y admiración, no solo por su aportación creativa a la historia de la moda en diferentes campos sino por vivir en distintas décadas su sexualidad de manera abierta, inspirándonos con su ejemplo.

 

Hetahers Tv Series

La dicotomía entre seguir el viejo orden moralista y el impacto  que la comunidad LGBTTTIQ tiene sobre la economía actual ha hecho que muchas marcas utilicen dentro de su comunicación personajes, mensajes o situaciones como guiño a la comunidad gay, buscando conectar con este colectivo, nnviar un mensaje de aceptación y beneficiar sus productos y marcas. Hoy más que nunca estamos viviendo un gran momento para la aceptación de géneros y las redes sociales han sido de gran ayuda para documentar los logros y sufrimientos de la comunidad LGBTTTIQ, ayudando a crear un nuevo orden social en el que no es necesario ocultar tus preferencias sexuales para disfrutar de la aceptación de los consumidores.

Ilustración de Tom of Finland

¿Qué convierte a un personaje en icono? o ¿Cuáles son las características que hacen a un ser humano transmutar a icono? son preguntas que no tienen un respuesta definitiva, pero si nos ceñimos a la historia podemos detectar ciertas características que impulsan a algunos personajes a un plano icónico. La disrupción de las normas sociales es una de las principales características dentro de los personajes que nutren el universo de los iconos, dejar de lado los convencionalismos para mostrar una personalidad que rompe los modelos de lo establecido, seguir tus visiones estéticas y crear un nuevo orden en el que tu visión se convierte en la regla- como en el caso de Tom of Finland-, pero específicamente es fundamental no aceptarte como tal, porque ya lo dijo Kate Moss cuando le preguntaron si se consideraba un icono: “Realmente creen que tengo tiempo para sentarme y considerar esto todos los días”, los verdaderos iconos son personajes de acción no solo de palabras.

 

Publicado en Haunted Magazine “The Icons Issue”

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